IBM celebró recientemente en Madrid su cumbre Business Connect, un evento centrado en Watson, su sistema de inteligencia artificial, capaz de responder a preguntas realizadas en lenguaje natural, que está revolucionando el presente y que promete llevarnos en volandas a un futuro de espacios compartidos con máquinas.

Marta Martínez, presidenta de IBM España, Portugal, Grecia e Israel, apuntó en la inauguración de esta cita con la innovación tecnológica que estamos instalados en la era cognitiva. Un tiempo que nos ha introducido de lleno en una nueva forma de inteligencia, que está transformando nuestra manera de trabajar y de vivir.

IBM utiliza la definición de conocimiento para referirse al tiempo en el que estamos. El conocimiento, que es la suma de información que hemos ido acumulando a lo largo de nuestro aprendizaje, se ha convertido en la principal fuente de riqueza del Siglo XXI. Es el combustible de las nuevas compañías y el que están utilizando las viejas industrias, como la banca, el transporte o los seguros, para afrontar el reto de la transformación digital.

La directiva de IBM apuntó que la digitalización de las empresas ya no es suficiente para competir y que el gran elemento diferenciador es añadir la inteligencia que aportan los sistemas cognitivos. A diferencia de los tradicionales, estos sistemas entienden el lenguaje natural, analizan datos no estructurados en tiempo real y aprenden.

Como paradigma de esta inteligencia superior y aumentada, Martínez centró su discurso en IBM Watson, que debe su nombre al primer presidente de la multinacional. Se trata de una plataforma de inteligencia artificial destinada a las empresas y que ya esta siendo aplicada en 20 sectores diferentes y en más de 45 países.

Watson, según relató Martínez, trabaja para ayudar a resolver grandes retos, como el tratamiento o prevención de enfermedades o la personalización de la educación. Como ejemplo citó el caso de una enferma de cáncer, que pudo superar la enfermedad gracias a la inteligencia artificial. Como no respondía al tratamiento, se analizaron los genes y al ver que habían mutado, cambiaron de tratamiento.

También relató como el doctor Ned Sharpless utiliza los datos procesados por Watson para recomendar las mejores opciones de tratamiento a los pacientes. O el caso del profesor de ciencia informática de la Universidad Tecnológica de Georgia (Estados Unidos), Ashok Goel.

Goel introdujo como profesora online a Jill Watson, un sistema de inteligencia artificial que lleva desde enero como asistente en un curso online de dicha universidad. Ningún alumno sospechó nunca que la voz que les hablaba con tanta complicidad correspondía a una máquina. Se enteraron por una nota hecha pública por la propia universidad.

En el ámbito de los automóviles, la directiva de la multinacional puso como ejemplo a Olli, el coche autónomo con capacidad para catorce personas. Está íntegramente fabricado con impresoras 3D y es capaz de charlar con sus ocupantes sobre los puntos de interés de la zona, como lugares turísticos más visitados, restaurantes, hoteles o la temperatura que hará durante los próximos días.

En cuanto al campo de las finanzas, citó la colaboración con Caixabank. La entidad catalana aplica las tecnologías Watson en el área de comercio exterior como un complemento más en el asesoramiento de expansión internacional de empresas. La directiva de IBM también se refirió a los drones cognitivos, que utilizan la inteligencia Watson para el mantenimiento de aerogeneradores.

Martínez hizo hincapié en un estudio del MIT que recoge que sólo estamos analizando el 0,5 por ciento de la información; mientras que el 95 por ciento restante no se está evaluando. En este sentido, recordó que el análisis de todos estos datos perdidos nos ayudarán a construir un mundo mucho mejor.

Durante su turno de intervención, Gonzalo Gortázar, consejero delegado de Caixabank, explicó que el sector bancario se encuentra en un momento de dificultad y con muchos desafíos pendientes: rentabilidad baja, entorno regulatorio cambiante y una crisis de reputación. Todos estos elementos, explicó Gortázar, llevan a la banca a tener que afrontar la transformación digital con “los bolsillos medio vacíos” y a enfrentarse a la dicotomía de invertir para avanzar digitalmente o asegurar los resultados que le permiten hacer frente a dicha inversión.

Gortázar subrayó que los clientes hoy son más exigentes y están mejor informados y que los nuevos competidores, a veces, son mucho más rápidos. “Están diseccionando la cadena de valor de la banca”, dijo. Como datos interesantes también apuntó que el 39% de los clientes de Caixabank son digitales. En Europa, esta media se sitúa en el 36% por ciento y en Estados Unidos en el 43%.

Respecto a los clientes móviles, explicó que aumentan a un ritmo del 25 por ciento anual. En 2008, la entidad catalana tardó un año en reunir 100.000 clientes móviles. En 2011, sólo necesitaron un mes para juntar dicha cifra y, en 2015, una hora. Del total de los cinco millones de clientes digitales, tres son móviles y ¾ partes van a la sucursal de vez en cuando a realizar consultas.

Sobre la aplicación de Big Data, el consejero delegado de la entidad catalana indicó que les ha permitido incrementar el número de préstamos preconcedidos, al poder analizar mejor a quién dar crédito y a quién no. Gortázar explicó que los empleados de Caixabank son oficinas nómadas, que llevan el banco encima, y que han entregado tabletas a 22.000 trabajadores para poder ofrecer un mejor servicio al cliente.

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