Más allá del resultado que arroje el próximo referéndum en el que los ciudadanos del Reino Unido decidirán si se mantienen en la Unión Europea, este acontecimiento está sirviendo para que cada país y cada sector se palpen un poco el cuerpo y ponga sobre la mesa sus relaciones comerciales, profesionales o productivas con ese país. En general, las consecuencias previstas están teñidas de oscuro, si finalmente se opta por la salida de la UE. ¿Y qué pasaría con el sector agrario español? Si los partidarios de la permanencia se alzan con la victoria el próximo jueves, 23 de junio, apenas cambiará nada. O sí, ya que se habrá obtenido un marco de estabilidad, enormemente deseado en tiempos tan turbulentos. Pero ¿y si son mayoritarios los votantes que toman la puerta del “exit”?

Hay que partir de que España es el segundo proveedor agroalimentario del Reino Unido. Especialmente se exportan cítricos, hortofrutícolas, vino y aceite de oliva. Es decir, productos centrales en nuestro sistema agrario. La salida repercutiría principalmente en estos subsectores. Primero con la incertidumbre, ya que habría que volver a negociar las condiciones, abriéndose un período de dudas para un volumen importante de productos que estarían a la espera de la reincorporación de las políticas de aranceles, salvo que se llegue a un Acuerdo de Libre Comercio para los productos agrícolas, y seguramente nuevas regulaciones y aumento de los costes de la gestión de la exportación hacia ese país. Como puede deducirse del tipo de productos, unas regiones productoras se verán más afectadas que otras; pero dado el desequilibrio existente en el intercambio de productos agrícolas entre Gran Bretaña y España, serían pocos los productos que saldrían indemnes.

Los agricultores de las Islas también saldrían perjudicados. De hecho, no pueden quejarse de los beneficios recibidos de la Política Agraria Común. Por ello no es de extrañar que algunos, como los agricultores galeses, se han echado a la calle, manifestándose contra la salida. Realmente sería caricaturesco que, tras ganar el sí a la salida de Europa, escoceses, galeses y los irlandeses del norte demandaran sendos referéndum sobre su secesión del Reino Unido, para volver a solicitar posteriormente la incorporación a la UE, pues todos ellos son conscientes de la tradicional oposición de Downing Street a los beneficios de la PAC. Pero parece que, con Cameron como Primer Ministro, todo es posible. Mientras tanto, sin saber qué hacer y, buena parte de nuestros productores agrícolas, sin saber hacia dónde dirigir las estrategias comerciales, especialmente si el mercado británico se ve definitivamente afectado. Al volatizarse el mercado consumidor del Reino Unido para los productos agrícolas españoles, habría que buscar alternativas más sólidas.

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