No termina de despegar la compra de alimentos a través de internet. En las encuestas sobre uso de nuevas tecnologías, se ha convertido casi en normal la adquisición de libros o de billetes de medios de transporte a través de la Red. Incluso, salvo para las personas mayores, parece que lo hubiéramos estado haciendo toda la vida.

Hasta la compra de ropa y calzado experimenta un considerable crecimiento. Pero en la sociedad española sigue existiendo un deseo de entrar en contacto antes con el producto que nos vamos a llevar a la boca. En especial cuando se trata de alimentos frescos. Es como si requiriéramos una primera aproximación, un intercambio de miradas con la fruta o la verdura, para decirnos llevárnosla a casa.

Esto no quiere decir que no haya gente, especialmente en algunas zonas residenciales urbanas alrededor de las grandes ciudades, que ya ha introducido entre sus costumbres la compra del mes o la semana, lo que incluye los alimentos, por internet. Pero aún siguen siendo una escasa minoría. Hay que tener en cuenta que este tipo de costumbre tiene en contra una buena y amplia red de distribución, que hace que haya estanterías de productos frescos a menos de quinientos metros de la gran mayoría de los hogares españoles.

Tampoco quiere decir, dada la acelerada crisis y cierre de comercios minoristas, que la compra por internet no se extienda a todos los productos más pronto que tarde, incluidos los alimentos. Eso, aun cuando los datos de encuestas hoy disponibles no señalan más que muy ligeros crecimientos en este sentido.

Es más, puede vislumbrarse cierto futuro para que internet genere, como en otros sectores, la posibilidad de una relación directa entre productores y consumidores. Ya algunas cooperativas agrícolas lo han conseguido, especialmente a partir de productos hortofrutícolas. Puede verse un futuro en que el agricultor fuese como el gestor de un hotel y que, en su cuenta de correo electrónico o aplicación específica recibiera mensajes como: ¿tendrá disponibilidad de cuatro lechugas de orejas de burro para la próxima semana? ¿tiene 3 kilos de tomate del país, el grande de ensalada, para el viernes? Claro está, demandas que se basarán en la confianza, en las experiencias anteriores. Una situación para la que los jóvenes agricultores tendrán que empezar a prepararse, a saber diseñar sus páginas web, atender los pedidos por esa vía, establecer formas de distribución en entornos cercanos, etc. El esfuerzo será importante; pero seguramente también los beneficios, ya que la posibilidad de gestionar una parte importante de la cadena de valor aumenta.

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