Veganos, carnívoros, vegatarianos, lactovegetarianos, ovovegetarianos, ovolactovegetarianos, crudiveganos, ultraveganos…. La alimentación se ha convertido en la base de múltiples identidades y estilos de vida de esa especie omnívora que es la humana. En la tradición e incluso en la modernidad, también la comida ha estado vinculada con la identidad; pero de otra manera. Así, lo estaba con la comunidad de origen, muy dependiente de las posibilidades alimentario-ecológicas del territorio en el que se encontraba, o con las prescripciones religiosas, que en muchos casos se superponían a esas posibilidades productivas.

Es en la modernidad tardía y cuando la identidad se vive más como producto de la acción y elección de los actores, que de las determinaciones del origen social, cuando parece haberse invertido la relación entre comida e identidad. Si antes la identidad conformaba lo que se comía en cada momento, ahora es el qué se come y el cómo y cuándo se come lo que conforma la identidad y sobre la que se asienta todo un sistema de valores y representaciones de la relación de uno mismo con el mundo. Así, la cadena de connotaciones se alarga casi hasta el infinito: explotación animal, fusión con la naturaleza, etc.

Distintas identidades socioalimentarias que, claro está, demandan productos “purificados”, de manera que los platos y los bocados sean de lo que se supone que son. De esta manera, estos grupos hacen grandes esfuerzos por conocer la trayectoria de los productos que se van a meter entre pecho y espalda. Incluso cómo se engendraron, de dónde venían las semillas, qué productos se utilizaron para su protección, en qué fecha se sembraron o recolectaron… Cada producto tendrá que presentarse al consumidor con su biografía, con su curriculum vitae, postulándose así para entrar en la decisión del consumidor, que, a su vez, será más y más experto.

La espiral de la identidad alimentaria no ha hecho más que empezar. Dentro de no mucho veremos en pequeñas boutiques especializadas, primero, y grandes hipermercados, después, que la oferta de los productos, especialmente agrícolas, irá acompañada de una pequeña ficha sobre la trayectoria de los mismos.

 

 

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