La Dirección General del Agua, dependiente del Ministerio de Agricultura, publicó recientemente un informe sobre el estado de la Innovación e Investigación del sector del agua en España con unos resultados un tanto inquietantes. Aunque el estudio recoge una realidad ya intuida, la certeza de las palabras escritas nos lleva a la reflexión y a la búsqueda de soluciones. Entre otras debilidades de la I+D+i del agua en España, el citado informe subraya el “reducido nivel de inserción tecnológica de universidades, organismos públicos de investigación, centros tecnológicos y empresas”. También hace referencia a la “inadecuada transferencia de tecnología y conocimiento” y a la “fragmentación y desconexión del proceso de innovación, con una masa crítica insuficiente de recursos humanos especializados”.

La confusión surge al leer que todas estas debilidades se producen en un país donde hay más de 178 organismos dedicados a investigar e innovar en el sector del agua. De hecho, el contenido del informe se ha redactado con los datos aportados por estas 178 entidades. De ellas, 150 son de carácter público y la mayoría están adscritas a los diferentes campus de las universidades españolas, a las propias Comunidades Autónomas y a la Administración General del Estado.

Sin duda, resulta chocante que los autores del informe hayan detectado “una masa crítica insuficiente de recursos humanos especializados”, cuando si calculamos por lo bajo y adjudicamos 10 personas a cada uno de estos 178 centros, tendríamos 1.780 profesionales especializados en la I+D+i del agua. Esta cifra representa casi la mitad de la plantilla que tiene Twitter repartida por los 35 países donde está presente.

Respecto al ámbito empresarial y de los actores implicados en actividades de I+D+i, el informe detecta como debilidades la “inexistencia o reducida presencia de grupos empresariales (clusters) orientados a innovar para competir en mercados mundiales” y las “desventajas comparativas en materia de capital riesgo y de creación de empresas derivadas de otras existentes (spin-off) o empresas emergentes (startup)

Frente a dichas debilidades, el estudio detalla en una columna enfrentada lo que considera fortalezas de la innovación e investigación del ecosistema del agua español. Así, cita la calidad y prestigio de la tecnología española del agua, la existencia de empresas y asociaciones empresariales interesadas en potenciar la innovación, como la Plataforma Tecnológica Española del Agua (??). También hace referencia a la voluntad del sector empresarial de lograr mediante la innovación y la cooperación público/privada que la tecnología española del agua sea líder a escala global, el liderazgo en construcción y mantenimiento de infraestructuras, tecnologías de desalación, depuración y reutilización del agua. Por último, destaca la existencia de un sector “empresarial fuertemente internacionalizado”.

En cuanto a las fortalezas de carácter general, apunta la existencia de un modelo pionero mundial de organización, planificación y gestión de cuencas hidrográficas, con participación de comunidades de regantes y usuarios. También destaca la presencia de expertos en centros públicos, como el Centro de Estudios Hidrográficos y de una Dirección del Agua o la existencia de avanzados sistemas de información y gestión del agua (SAIH, ROEA, ERHIN, SIRS, SAICA) y del riego (SIAR)

Asimismo, el documento anota como fortaleza de la industria española del agua el hecho de que las empresas que operan en el sector lideren el 47% de los grandes proyectos del agua en el mundo y que abastezcan a más de 100 millones de personas fuera de nuestras fronteras. Estas cifras se traducen en el suministro anual de más de 4.000 millones de metros cúbicos de agua, una facturación de 20.000 millones de euros anuales y más de 150.000 puestos de trabajo.

Es de todos conocidos que a España le sobran los motivos para liderar la industria del AGUA en el mundo. Tenemos buenos profesionales, grandes compañías, conocimiento, experiencia y reconocimiento internacional. Solo falta ponerse a ello. En este sentido, quizá fuera bueno mirar a nuestro alrededor y observar lo que están haciendo industrias igual de centenarias y consolidadas que la nuestra. Todas, sin excepción, están aprendiendo a convivir con la nueva lógica de mercado que internet y la sociedad de la información y del conocimiento está imponiendo. Empresas como Uber, Airbnb, Amazon, Google, Alibaba o Facebook están sacudiendo los cimientos de industrias centenarias, como la banca, el transporte, los alojamientos hoteleros o los medios de comunicación, y obligándolas a reinventarse y a establecer alianzas con el nuevo ecosistema de startups.

Sin duda, el sentido común nos indica la necesidad urgente de acercarnos a la realidad de los tiempos, que no es otra que la de ordenar, organizar, contextualizar, COMPARTIR y comunicar el conocimiento que se produce en torno a esos 178 centros que se dedican a la I+D+i  del agua en España. Solo así estaremos en condiciones de liderar algo a la altura de nuestras compañías. Es lo que ha hecho la verde y lluviosa Suecia, que ha sabido convertirse en referente mundial del agua con un único argumento: el de la sostenibilidad. La capital sueca ha tejido una red de eventos en torno al agua, con apoyos institucionales al más alto nivel, que la han colocado en la vanguardia mundial de la innovación y de la investigación entorno al agua.

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